sábado, 23 de octubre de 2010

Escritores Salvadoreños: Francisco Gavidia

Escritor, educador y periodista salvadoreño. Su poesía evolucionó desde el romanticismo hasta la orientación reflexiva y conceptual de su poema Sóteer o La tierra de Preseas, editado completo en 1949. Lector y traductor de poetas franceses, le descubrió a Rubén Darío las posibilidades renovadoras implícitas en los versos de Victor Hugo, posibilidades que él mismo trató de aprovechar en Versos (1884), convirtiéndose así en uno de los precursores del modernismo en Centroamérica. La trayectoria de su poesía es similar a la de su teatro, como demuestran sus dramas Júpiter (1885), Ursino (1889), Conde de San Salvador o el Dios de las cosas (1901), Lucía Lasso o Los piratas (1914) y La torre de marfil (1920), y el poema dramático La princesa Catalá (1944). Iniciador del relato breve salvadoreño, buscó inspiración para sus cuentos en los tiempos precolombinos y coloniales, así como en otras literaturas. Propuso la creación de un nuevo idioma, y hacia 1906 -en esa fecha inició sus vuelos en aeroplano el brasileño Alberto Santos Dumont- pretendió aplicarlo a la creación de su poema en hexámetros Los aeronautas, Poema en Hexámetros a la Gloria Latinoamericana de Santos Dumont, buena muestra de poesía prefuturista.
 


 
Francisco Antonio Gavidia Guandique,   El Salvador, 1863


¡Oh angélica explosión!

¡Oh angélica explosión de jerarquías;
empíreos, olimpos y valhalas,
y las coronas místicas de alas
entre los eslabones de los días!

¡Oh Sol de polícromas pedrerías,
que con la luz beatífica que exhalas
gobiernas a los seres e igualas
aduares y vetustas monarquías!

¿Quién habla hoy con el ángel y el asceta,
selló la eternidad de la desgracia
y el bien que entre las penas reflorece?

¡Oh misterio!... La Musa del poeta,
graciosa entre las hijas de la Gracia,
hija de Dios como ellas, resplandece.

viernes, 22 de octubre de 2010

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ALBERTO MASFERRER
1868 - 1932

        Alberto Masferrer Nació en la población de Tecapa, territorio Pipil conquistado a los Lencas, y significaba en Nahuatl: "Laguna de Piedras". Hoy se llama Ciudad Alegría en el Departamento de Usulután. Tuvo una formación autodidácta (la "Universidad de La Vida", la llamaba él); y vivió en varias capitales de Centroamérica, viajó por Chile, Nueva York y Europa. Fué Cónsul en San José de Costa RicaBélgica.
       Masferrer fue un escritor que desató las más encontradas pasiones. Sus ideas reformistas, su tono mesiánico, y su participación en la arena política le granjearon tremendas adhesiones, pero también furibundas antipatías. Maestro educativo de profesión, fue también un periodista combativo, ensayista prolífico, escritor que incursionó en diversos géneros, se ganó el respeto y admiración de la mayoría de escritores e intelectuales salvadoreños de este siglo: Claudia Lars lo llamó "maestro y director de multitudes", en tanto que Miguel Angel Espino dijo que "fue el apóstol de la armonía social en El Salvador", y Salarrué reconoció: "la atracción que este gran espíritu ejerce sobre mí es enorme".
       
Su pensamiento se sintetiza en un concepto: el "vitalismo". Significa que cada individuo tiene el derecho a un "mínimum vital" en lo que respecta a vivienda, alimentación, trabajo y educación. Abogó por la lucha pacífica -al igual que Gandhi-. y utilizó el periodismo como un púlpito para predicar sus ideas fundando y dirigiendo el diario Patria entre 1928 y 1930.
y en
        Fue ideólogo y Director de la campaña política que llevó al poder al Ingeniero Arturo Araujo en 1930. Masferrer fue elegido por el voto popular a la Asamblea Nacional de la época, pero de pronto, se sintió traicionado por Arturo Araujo.
        Su prédica reformista y no violenta naufragó entre las fuerzas que se confrontarían en la insurrección campesina de 1932, que culminó con la matanza de 10-30 mil indígenas y campesinos, y el alza del gobierno dictatorial del General Maximiliano Hernández Martínez. Los libros e ideología Masferreriana fueron considerados comunistas y el maestro Masferrer, temiendo por su vida, se auto-exilió en 1932. Ese mismo año, el 8 de Septiembre, don Alberto Masferrer muere solo, derrotado, y virtualmente deportado en Tegucigalpa, Honduras.
       
Era un apasionado de los libros -"pocas veces he visto un lector tan tremendo como Alberto", escribió Arturo Ambrogi-, por lo que no sorprende que considerara a la educación como el eje para el cambio social.
        Sus ensayos Leer y Escribir y La Cultura Por Medio del Libro así lo demuestran. También fué moralista y publicó versos, una novela corta sorprendente --"Una Vida en El Cine" (1922)-- y numerosos ensayos agrupados en diversos volúmenes: ¿Qué Debemos Saber?, El Mínimum Vital, Las Siete Cuerdas de la Lira, Ensayo Sobre El Destino, El Dinero Maldito, El Libro de la Vida, Estudios y Figuraciones Sobre la Vida de Jesús, La Misión de América, entre otros.
       Don Alberto Masferrer es el ensayista y filósofo salvadoreño más reconocido de su tiempo.

EL ELOGIO DEL SILENCIO


ALAMEDA LITERATURA

        Las Artes y la Literatura es el patrimonio cultural que inmortaliza pueblos. En El Salvador, han habido muchos de ellos que han dejado su estampa vitalicia en la Literatura universal, las Artes, y en la Cultura Cuscatleca. Esta página, con positivo orgullo, comparte, de entre ellos, a Don ALBERTO MASFERRER.

¡LA POETISA CUZCATLECA!

CLAUDIA LARS


        Carmen Brannon, más conocida bajo el seudónimo literario del Claudia Lars, nace en Armenia, Sonsonate, en 1899, y fallece en San Salvador en 1974. Dejaba tras de sí numerosos libros de versos, entre ellos: Estrellas en El Pozo, Canción Redonda, Sobre El Ángel y El Hombre, Fábula de Una Verdad, Nuestro Pulsante Mundo, entre otros, y un libro en prosa, Tierra de Infancia, de carácter autobiográfico. Claudia Lars, la más importante poetisa salvadoreña, en uno de sus poemas que escribió dice: Poeta soy, y vengo por Dios mismo escogida a soltar en el mundo mi canto de belleza...
        Ella sabe la altura de su canto, y lo siente como una misión por Dios encomendada. Clara es la voz de Claudia, y acude a las palabras y a los arraigos cotidianos. Un ciro, un barrilete, le hacen soltar el vuelo al mismo título que el amor o la muerte. Por la sangre de su padre irlandés entran en su palabra las heladas islas de niebla, y las hadas; y por su madre y su vivencia entran las bellezas y las misérias de nuestra patria. Pertenece a un momento en que la poesía femenina da grandes luces en las tierras de América: Alfonsina Storni, Juana de Ibarborou y Gabriela Mistral, de la cual fue amiga. En sus cartas la gran escritora chilena hace patente su admiración por su homóloga salvadoreña.

LA PÁJARA PINTA
Estaba la pájara pinta
sentada en el verde limón;
está la campánula blanca
mirando la cara del sol.

La nube recoge en su juego
soldados, castillo y dragón;
el agua, en su cauce de berros,
tres lirios y un pez de color.

De anís las cabriolas del aire
de plumas su vivo listón;
les digo que el aire del mundo
jamás fue tan buen bailador.

Me da la calandria su pico,
su rama me ofrece el gorrión,
en lunes tan nuevo y tan fino,
¿de qué servirá el reloj?

Abejas con sueños de azúcar
ya buscan un campo de olor;
hormigas de rudas faenas
va salen de cada terrón.


Carmiña y Carmela en su risa
que es risa de-siempre-las-dos:
Carmela y Carmiña en su canto
alzado de su corazón.

Invierno nos habla, sin lluvias,
por mil semillitas de -amor:
verano se ha puesto en las hojas
a ser más alegre que yo.

La oveja descubre retoños
que casi le piden perdón;
la oveja ha olvidado su casa,
la casa del joven pastor.

Oíd la campana que dice:
¡no habrá, esta mañana lección!
Oíd a la pájara pinta
cantando en el verde limón.